NICOLÁS GUILLÉN Y SU LEGADO
Consuelo Hernández
American University
Nicolás Guillén es el poeta más orgánico y, simultáneamente, el más prolífico y multifacético que ha producido la lírica afro-latinoamericana. Su impacto multicultural ha sido demostrado en la estética negra, en la definición de la cultura cubana, en la integración de la música a la poesía, y sobre todo en la poesía social comprometida.
Debido a su obra multicultural, buena parte de la crítica no logra asirlo en su totalidad e intenta encasillarlo en una u otra tendencia. Algunos como Rosa E. Valdés lo consideran el mejor poeta de la negritud en español . Otros, como Jackson, afirman que nunca ha escrito poesía negra, sino poesía política y nacionalista o poesía cubana (80-92). Pero no hay que olvidar que la cultura negra ha contribuido enormemente a definir la identidad y la cultura cubana, y en ese sentido la poesía nacionalista no podría estar aislada de las implicaciones raciales.
Las lecturas sobre Guillén son muchas y parecieran a veces fragmentarias y hasta contradictorias. Por ejemplo, Isidore Smart hace una lectura afrocéntrica, mientras González Echavarría analiza Motivos del son con un enfoque eurocéntrico (202-217), y Gustavo Pérez Firmat sugiere que la yuxtaposición de valores, representados por el soneto y el son, es una consecuencia de la mulatez de Guillén (319). Estos enfoques revelan puntos de vista apropiados pero parciales sobre una obra que por su complejidad no puede reducirse a una sola tendencia. Pues, a Guillén su larga vida le permitió ser testigo y actor de casi todo el siglo XX. Nace en 1902 en un país que, hace muy poco, ha dejado de ser colonia española . Le toca vivir el período de fuerte represión e injusticia bajo las dictaduras de Machado y Batista, signadas por la dominación de EEUU. Luego, presencia la repentina quiebra azucarera en 1921 y la fundación del partido comunista de Cuba en 1925. En términos estéticos, vive el período de la Vanguardia cubana, dentro del grupo Minorista, al que se suma también Carpentier. Allí canaliza su espíritu rebelde con la Revista Avance como órgano de difusión . Y luego viene el efervescente y complejo proceso revolucionario, en el cual Guillén participó hasta su muerte. Todos los momentos anteriores y la participación de Guillén en ellos forman el manantial multicultural del cual se nutre toda su poética.
Los hitos de su poesía están marcados por un profundo compromiso social con la volátil realidad histórico-política del siglo XX. Pues en medio de todo había algo constante: un pueblo oprimido, la realidad de la injusticia social y una nacionalidad que estaba por definir su identidad.
El primer hito lo marcan Motivos del son (1930) y Sóngoro cosongo (1931). Es su etapa de “poesía negrista o afrocubana,” como la ha llamado Ugier (XXVII) . En esto, Ugier tiene mucha razón, pues el propio Guillén subtituló el segundo libro “Poemas mulatos,” y los definió así:
Participan … de los mismos elementos que entran en la composición étnica de Cuba, donde todos somos un poco nísperos … Por lo pronto el espíritu de Cuba es mestizo. Y del espíritu hacia la piel nos vendrá el color definitivo. Algún día se dirá color cubano. Estos poemas quieren adelantar ese día. (Guillén, Obra poética XXXVIII)
Con las obras anteriores, Guillén se ubica como el más claro representante de la llamada vanguardia cubana, la cual tuvo como en toda América Latina, dos significados: uno estético que implicó innovaciones formales, y otro político-social que buscaba la reivindicación colectiva. Esto se ve claramente en Guillén cuyas innovaciones semánticas, con caracteres inconfundiblemente cubanos, van simultáneas con la innovación formal, marcada por el habla y la música de la población negra. El son, híbrido de ritmos africanos y criollos, el canto y el baile, le sirven de mol de .
En cuadros fugaces de la vida popular habanera aparecían tipos y modalidades del solar o casa de vecindad, con el vocabulario y la prosodia peculiares del negro de barrio pobre… se advertían las condiciones miserables a que un sistema social injusto relegaba a una parte de la población cubana. (Ugier XXVII)
De esta manera, otorga voz y presencia en el poema al alto número de pobladores negros, hasta entonces ignorados y les da un sitio como elementos importantes y definidores de la identidad cubana. En este primer hito, caracterizado por una visión racial-nacionalista, Guillén parte, según Isidore Smart, de presuponer un lector caribeño (“implied Caribbean reader”) y en consecuencia elige temas que lo conecten con la comunidad para la cual escribe. (8)
El segundo momento de su poesía se prolonga hasta el final de su vida y abarca otras formas y manifestaciones culturales de toda Latinoamérica que se van haciendo visibles con el paso del tiempo. Deja el acento en lo negro, en lo racial, afianza su sentimiento revolucionario y amplía sus horizontes, conciente de la realidad histórica signada por la secuela de la esclavitud y la opresión colonial. Inicia esta evolución con West Indies LTD (1934) y se enfoca el drama de Cuba ante la dictadura de Machado dentro de un contexto que abarca todas las Antillas, con las cuales Cuba comparte la situación de dependencia, así como su historia de dominación y la fuerte presencia de la población mulata. La poética revolucionaria, se amplía más en cada una de las obras posteriores. En Cantos para soldados y sones para turistas (1935), plasma la búsqueda de una conciencia nacional y presenta “la otra cara de Cuba oculta al turismo norteamericano que se fomentaba por el régimen como segunda fuente de divisas después de la zafra azucarera” (Guillén, Tomo I XXXV). Luego publica El son entero (1947), cuyo título se refiere a la condición de acabado, abarcador y más completo que Motivos del son o Sóngoro cosongo. Incluye poemas alusivos a lugares poblados por mulatos, similares a los de suCuba natal, en países que ha visitado como Venezuela y Colombia. De allí provienen sus poemas “Barlovento,” “Una canción en el Magdalena”, los cuales aluden a zonas geográficas específicas donde hay una numerosa población descendiente de africanos y carentes de medios para cubrir sus necesidades básicas. (Guillén 69,76). El propósito de Guillén es mostrar al mundo este reverso social y colocarlo en primer plano para despertar conciencia.
¡Puertos
de oscuros brazos abiertos!
niños de vientre abultado
y ojos despiertos.
Hambre. Petróleo. Ganado…
Y el boga, boga. (Guillén, El son entero70)
El resto de su obra continuará esta misma línea de denuncia pero una mayor intensidad revolucionaria sustentará el centro de su pensamiento creador.
La Guerra Civil Española que duele a tantos de nuestros poetas (Neruda, Vallejo, Paz) , también afecta profundamente a Guillén, quien publica en México España, poema en cuatro angustias y una esperanza (1937).
¡Ardiendo, España, estás! Ardiendo…
Con largas uñas rojas encendidas; ….
Viéndote estoy las venas
vaciarse, España, y siempre volver a quedar llenas… (Guillén, Summa poética 126)
Estos versos aluden a los sentimientos que despierta su visita en 1937, cuando Guillén participa en el II Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura, en España. La asistencia la congreso y el observar tan de cerca la Guerra Civil Española fortalecen aún más su conciencia revolucionaria y su poesía se torna más depurada y combativa y más abarcante de toda América Latina (Ugier XXXVI). Y siguiendo adelante con su producción poética, en 1958 sale La paloma de vuelo popular que incluye Elegías, uno de los libros más significativos y coherentes. En Elegías, los poemas se organizan desde lo íntimo y personal hacia lo universal. Este poemario contiene, entre otros poemas, “El apellido” (elegía familiar), “Elegía Camagüeyana” (a su pueblo natal), “Elegía Cubana ,” “Elegía a Jacques Roumain” (poeta haitiano), “Elegía a Emmett Till (niño negro asesinado en Chicago)”; “Elegía a Jesús Menéndez ,” al soldado muerto en combate (Guillén, Obra poética I 388-436). A éstas se agrega En algún sitio de la primavera, Elegía , publicado en 2001 y dedicado a Sara Casal . Contrario a lo que sugiere el título, Elegías, tiene la particularidad mantener la esperanza y en vez de celebrar la muerte, lucha contra ella y proclama la vida.
El tercer gran momento en su producción literaria lo marca la Revolución Cubana (1959). Su trabajo poético durante los primeros cinco años de Revolución lo reúne su poemario Tengo (1964). Los temas no varían, pero su compromiso cultural e intensidad política son ahora mayores por poetizar desde un país libre que abría una gran esperanza política, casi mesiánica, para toda Latinoamérica. Tengo ,en su totalidad, canta a la épica de la Revolución y condena el imperialismo de EEUU. Guillén evocó la revolución de la manera más conmovedora, compasiva y personal y como afirman González y Treece, él fue capaz de dirigirse al sentido real de libertad y esperanza (275). Este poemario es más universal que los anteriores, y como se ve en los títulos de los poemas alude, además de Cuba y su Revolución, a muchos países de América: “Coplas americanas,” “Brasil-Copacabana,” “A Chile,” “A Colombia,” “Panamá”. También incluye poemas como “Unión Soviética,” “Un negro canta e Nueva York” y “En el invierno de París.” Todos están inspirados en su propia experiencia mientras viajaba por esos lugares.
Posteriormente, en 1967 publica El gran zoo, un poemario experimental alejado de las formas y estilo de sus obras anteriores. En esta obra Guillén recurre, a manera de símbolos, a personas, animales y fenómenos naturales para dar al lector una visión del un universo (el zoo /Cuba), en miniatura, como una suerte de microcosmos.
La celebración … de la Revolución Cubana es más implícita en estos poemas. [El gran zoo] convida al lector a una interpretación irónica del mundo capitalista contemporáneo que ahora es considerado parte de la triste prehistoria cubana. (Guillén, El gran zoo 19)
Con este libro, de un lado somos invitados a un paseo turístico por el zoológico para ver los animales, pero de otro lado nos da una visión cubana de ese zoológico. Único en estructura y estilo, está escrito en verso libre y posee un lenguaje muy conciso y elemental, personificaciones y metáforas abundantes. Finalmente publica La rueda dentada (1972) y El diario que a diario (1972). Este último, por su forma periodística, paródica, meta-histórica y meta-poética, con la cual aborda el proceso socio-histórico de la isla, reclama un espacio aparte, aunque reitera los mismos temas de su obra anterior. Esta obra se enmarca dentro de un proyecto continental de revisión histórico literaria como una respuesta a los nuevos retos en el que habría que incluir a Canto General de Pablo Neruda, Las historias prohibidas del Pulgarcito de Roque Dalton, El estrecho dudoso de Cardenal y, más recientemente, Cementerio General de Tulio Mora .
Como se ve, a través de este tránsito por los hitos de su poética, Guillén es un poeta orgánico y consistente, cuya poesía pone de manifiesto una conciencia multicultural, tanto en la temática, como en las formas que asume para darle a su obra ese sello inconfundible y siempre renovador y sorprendente. Solamente comparable a los grandes latinoamericanos que han logrado penetrar en el subconsciente colectivo de nuestros pueblos como García Márquez, Neruda o Claribel Alegría. Dada la fuerza, la validez y la universalidad de su legado, es comprensible que con su influjo o sin él, encontremos en generaciones posteriores otros poetas que continúan algunas de las preocupaciones de Guillén. Eso es lo que nos proponemos mostrar en las próximas páginas. Pero antes es conveniente advertir que el propósito no ha sido rastrear si los poetas a los cuales nos referimos reconocen o han aceptado explícitamente la influencia de Guillén, sino más bien tratar de hallar, a través de sus obras y poemas, no de sus biografías, los ecos o la continuación de algunos de los motivos poéticos guillenianos.
Las nociones de heterogeneidad y de hibridismo aplicadas a la literatura latinoamericana, trabajadas por autores tan diversos como Cornejo Polar, Gamaliel Churata y García Canclini y, Darcy Ribeiro nos sirven en este momento . Es García Canclini quien ha agregado el adjetivo multitemporal a la noción de heterogeneidad y lo justifica así:
… multitemporal porque, en América Latina, es bastante evidente algo que también es cierto para otros lugares: que la heterogeneidad no es una simple diversidad de clases, etnias o grupos culturales sincrónicos, sino la coexistencia de grupos con historias culturales diferentes. Si bien todos participan de la contemporaneidad… sus costumbres, hábitos, formas de pensamiento, creencias, proceden de otras épocas distintas de relaciones constituidas con otras sociedades en períodos diferentes. (134)
Guillén antes que muchos otros reconoció esta heterogeneidad y el multiculturalismo y conciente del peligro y la ignorancia que entraña el racismo, propuso una visión integradora nacionalista, adelantándose, así, al concepto de “Transculturación” o asimilación recíproca de culturas, acuñado más tarde por Fernando Ortiz (1941). Este concepto ha venido caracterizando la posición y el enfoque de los estudios culturales en América Latina, los cuales difieren del multiculturalismo en Estados Unidos por la persistencia en éste último de una idea separatista de los grupos étnicos, reflejada tanto en el modo de clasificarlos y registrarlos, como en las políticas.
Dentro de la poesía hay, pues, herederos de esta tradición multicultural integradora en América Latina, a la manera de Guillén. Algunos de las generaciones más cercanas a Guillén como Ernesto Cardenal, “encontró en Cuba la realización de muchas de sus aspiraciones utópicas” (González y Treece 276). Me refiero a su poesía “exteriorista,” como la definiera Cardenal, la misma que Fernández Retamar llama “conversacional” (141) . Otros poetas afines a Guillén son los que expresan su devoción y entusiasmo por la revolución y la sociedad nueva y sustentan un proyecto nacional, entre ellos Roberto Fernández Retarmar, Pablo Armando Fernández, y en sus inicios también Heberto Padilla .
Además, habría que considerar a los poetas combatientes y guerrilleros que lucharon por una patria más justa y, en ese sentido, guardan resonancias con Guillén como Javier Heraud (1942-1963) de Perú, Otto René Castillo (1936-1967) de Guatemala, quien decía: “¿Entendéis ahora esta voz? / no es sólo la mía/ ni la tuya,/ sino la de todos” (74). También Roque Dalton (1935, 1975) de El Salvador. De estos tres poetas, todos muertos en combate, es Dalton el que ha realizado un trabajo poético más cercano a la propuesta de Guillén, en cuanto proyecto nacional abarcante, reivindicativo de las clases subordinadas y también en lo que respecta a la riqueza de experimentación poética y a la revisión del proyecto histórico literario.
Entre los más contemporáneos están los poetas que realizan un trabajo sobre la memoria y sobre la documentación de dramas históricos tal como lo hizo Guillén. Mencionemos algunos: Nancy Morejón (Cuba), Ana Lydia Vega (Puerto Rico), en el campo narrativo, es una de las continuadoras de una estética de lo mulato caribeño con una preocupación política reivindicativa y con su pasión por la historia . Más evidente en sus cuentos, léase por ejemplo la colección Encancaranublado, con el cual obtuvo, por cierto, el Premio Casa de las Américas (1982), o Pasión de historia. En el Caribe colombiano, poetas como Raúl Jattin y Rómulo Bustos Aguirre formulan en sus poemarios una estética inconfundiblemente caribeña, muy diferente de las poéticas de la zona andina y central de Colombia. Son además poetas que escriben desde su situación personal, reflexionando sobre la memoria. Y es que se vive una época donde se vuelve a repensar la historia personal y colectiva, la guerra fría, las guerras localizadas del final siglo XX, las dictaduras de la década del 70, para redescubrir el pasado, e intentar, así, entender el presente y controlar el futuro. Esto se convirtió en una necesidad mayor en la última década del siglo XX, como contrapartida a un tiempo que había puesto todo el énfasis en el proyecto marxista y en la novedad.
Nancy Morejón (1944), es una estudiosa de la obra de Guillén, y sobre todo es la poeta cubana que gozó del apoyo y del intenso contacto profesional y artístico con Guillén y su poesía. Como ella misma lo afirmaba recientemente, en una conferencia en España, de él aprendió “el rigor y la calidad en la escritura poética”. Singular desde sus inicios, Morejón ganó el premio Julián del Casal con su tercer poemario, Richard trajo su flauta y otros argumentos (1967). El poema que da título al poemario ya incluía temas definitivos en su poesía como la música, la familia, y el ambiente íntimo del hogar, pero también la conciencia del desastre (“Llueve para ahogarnos a todos… “), de la muerte (“ahí la muerte y luego ¿dónde estaremos todos?”), y el rechazo a la religión impuesta (“nunca nos gustaron los curas”) (Morejón, Richard 24,25). Ella presenta la denuncia con procedimientos políticos, defendiendo su cultura mulata desde la posición de mujer.
Morejón que también ha escrito poemas para niños (Caminito del monte, 1980), tuvo gran simpatía y consonancia con los Novísimos, y aunque no llegó a firmar el manifiesto del grupo, titulado El caimán barbudo (1966), la crítica la ha colocado como una de sus miembros, con lo cual ella se siente identificada. El manifiesto resume los postulados estéticos de la nueva generación poética de la revolución en el cual declaraban que: “No hay temas no sociales” y tampoco hay temas “enemigos de las palabras poéticas.” Igualmente rechazan “la mala poesía que trata de justificarse con denotaciones revolucionarias … el poeta es creador o no es nada” (Citado por Bueno 126).
Siendo muy niña, recuerda Morejón, empezó sus lecturas de Guillén con dos libros de la modesta biblioteca de su padre, Sóngoro cosongo y La paloma de vuelo popular. Partiendo de aquí, después ella encontró también su modo universal de nombrar el Caribe, un enorme paisaje “más ancho que el mundo” (Morejón, Paisaje célebre 5. El impacto que la Revolución ha tenido en su poesía es también importante. Guillén, quien fue su mentor, se refirió a su trabajo poético en el poema “Nancy,” donde dice: ” su poesía es negra como su piel, cuando la tomamos en su esencia íntima y sonámbula. Es también cubana… con raíz enterrada muy hondo hasta salir por el otro lado del planeta…” (Guillén, Obra poética II 334). Y esa cubanidad la han hecho asumir, como dice Benedetti, “lo negro, lo folclórico, lo revolucionario… Nancy no se evade; por el contrario, los asume con profunda convicción, sin caer en el costumbrismo, ni en la pancarta” (Benedetti, Richard 8). A diferencia de Guillén, Morejón se expresa en imágenes más sutiles, y sugerentes, mientras Guillén es más directo. Como dice Foley,
aunque [Morejón] produce poemas comprometidos políticamente, insiste en mantener un pie el su campo metafísico del hermetismo y el cosmopolitismo … [para ella] el hermetismo tiene múltiples significados y no implica necesariamente una estética antirrevolucionaria. (1)
Sin embargo Morejón se acerca a Guillén en varios temas: Primero, Ambos buscan la reivindicación de la raza negra y lo afrocubano. “Freedom Now” es una fuerte crítica a la condición de inferioridad de la población negra con respecto a los blancos: “cualquier vaca sureña exclamaría orgullosa:/ vale mucho más mi leche / que el semen de un estudiante negro” (Where the Island 84). En segundo lugar, Morejón, como Guillén, expresa la rebelión política y personal a través de la poesía que como manifestación artística no puede estar sometido. ” El tema de “Abril,” poema de Piedra pulida (1986), es la revolución. Remite a los cambios que ocurrieron en Cuba y su sociedad después de la victoria 1959. Abril, mes del cambio de gobierno, se institucionaliza la revolución, en Abril de 1961 ocurre la batalla en Playa Girón, Cuba triunfa frente a la superpotencia, y en abril de 1980 ocurre el gran éxodo de cubanos hacia EEUU: “en abril se precipitan todas las agresiones.” (Where the Island 28). En contraste con Guillén, en Morejón se ve, además, la creciente presencia de la mujer, visible en los poemas de la familia, el amor, y los explícitos sobre la mujer negra. “Ardid,” por ejemplo es otro poema que abre nuevas perspectivas para la mujer especialmente en la familia y en el trabajo. “Nunca sabrán que eché a Volar hace tiempos y que tú no me alcanzas” (Where the Island 28).
Con la antología bilingüe, Where The Island Sleeps Like a Wing (1985), se establece su trayectoria y llega a lectores de todo el mundo. Contiene cuatro partes: a) “Un patio en la Habana, con poemas de familia. b) “Donde duerme la isla como un ala”, sobre la Revolución Cubana. c) “El sueño de la razón produce monstruos” dedicados a la poesía y al amor y, d) “Mujer negra,” que intenta reconstruir la historia de sus ascendientes africanos, los cuales dan origen a gran parte del pueblo cubano. Toda su poética intenta abrir más puertas para las otras mujeres. Poemas como “La cena” son básicos para ver la importancia de la mujer y familia en la cultura cubana y latinoamericana (Richard 15). Otros poemas han merecido múltiples interpretaciones como “Apenas héroe.” En este poema se presenta un soldado muerto del cual se espera que surja, la vida, el hombre nuevo. Citémoslo: “He descubierto un gran agujero rojo repujado en su pecho,/ ¡Que la vida renazca de su naturaleza!” (Where the Island 40). Para Gabriel Abudu, el rojo es alusión al comunismo (Foley 3). Para Linda S. Howe, la sangre en Morejón remite al proceso de crear poesía, y no han faltado críticos, como Foley, que asocien la sangre con la creatividad de la mujer y los temas feministas (Foley 3).
En cambio en “Mujer Negra” publicado inicialmente en Piedra pulida y luego recogido en las antologías posteriores, la voz poética presenta las secuelas de la esclavitud y reconstruye una historia:
bajo su sol sembré, recolecté y las cosechas no comí…
En esta misma tierra toqué la sangre húmeda
y los huesos podridos de muchos otros,
traídos a ella, o no, igual que yo. (Richard 46)
El mismo tema de la esclavitud se reitera en el poema “Instante,” dice “Ayer, ella no comprendió las matemáticas/ pero leyó con gusto una historia de África / donde contaban cosas / del tráfico de galenoes” (Paisaje 123). En una entrevista con Gabriel Abudu, Morejón describe la importancia del hogar en su poesía:
… es el centro de mis ideas, mi formación, mis sentimientos. En mi hogar, a pesar de todo, yo encontré todos los elementos con los que más tarde yo trabajo mi poesía y mis ensayos (Abudu 37)
Tal vez por eso Alice Waker, poeta de Estados Unidos, ha dicho “Qué refrescante y casi inaudito es leer los poemas de una mujer negra que está en paz con su país” (Tapscott 362).
No obstante, en uno de sus últimos poemarios, Paisaje célebre (1993), premio Pérez Bonalde en Venezuela, parece que la paz del yo poético empieza a resquebrajarse debido a la situación en su país. Esto resulta entendible si consideramos los efectos que tuvo en Cuba la crisis socialista del 89. Como indica Carmen Alemany “La poesía, como en la época de la Revolución, no será ajena a los duros acontecimientos cotidianos…” (96). Por ello, quizás, en el poemario mencionado antes, al lado de la constante luz del trópico, el amor por la isla, los paisajes habaneros y la vida cotidiana evocada en un tono narrativo más que conversacional, percibimos un horizonte abierto que el hablante lírico no puede gozar completamente. Expresa el deseo de una libertad que no le ha sido dado satisfacer, como se puede ver en estos versos:
Si tuviera papel entre las manos
haría un gran barco
para treparme a la cubierta
y sólo descender en las islas Bahamas
o en las Bimini … (12)
Otros versos expresan de modo más obvio este conflicto entre el deseo de actuar como le dicta su interior y los obstáculos exteriores para hacerlo, aún en asuntos que parecieran tan nimios para otras culturas. Se trata de la imposibilidad de formar parte de los comensales de un restaurante:
Quiero entrar a ese restaurante
Quiero que me abran la puerta repujada
…………………………………………….
y luego devorar los langostinos de mi isla.
Quiero pagar con mi dinero
pero hay un grito desde el horizonte
en el vientre salobre de la madrugada…
humedecida por un elemento de tristeza.
Por ahora sólo me ha sido dado levantar la cabeza para aspirar la brisa de las olas. (Paisaje 26)
En “Intuición” descubre que la libertad que anotó en una libreta infantil es un paisaje hecho “para otros ojos / que no son los míos” (Paisaje 32). No se puede olvidar que se expresa una voz lírica, testigo y sujeto de la década de los 90, la cual se inicia con la caída del socialismo en Europa, con las graves repercusiones en la economía y en la sociedad cubana.
Pero regresando a la relación con Guillén, en Morejón también se encuentra la expresión del cosmopolitismo y su interés en otras áreas. Se ve en las referencias a pintoras cubanas: Ana Eiriz, Ana Mendieta y en los contextos fuera de lo local: Nueva York, Madrid. Al respecto Morejón dice:
Algunas veces, trabajo con pintores y cantantes y montamos una función. Ellos pintan o cantan y yo leo mi poesía, y mezclamos todo en un show armonioso. Ese tipo de cosas es tan importante para mí como la publicación.” (DeCosta-Willis 11)
Morejón también se acerca a Guillén en el modo como impregna sus poemas de esperanza, de vida, de poder y de un deseo mágico por renacer. La presencia de la mujer, implícitamente, impulsa a otras mujeres a escribir y dar su propia versión de Cuba y del Caribe que nos ha llegado incompleta, mayormente, a través de la mirada masculina. En esto se diferencia de Guillén, quien no construyó una línea poética fuerte sobre la situación de la mujer. Morejón, en cambio, nos convida a descubrir la perspectiva femenina de la poética caribeña.
Con Guillén surge una expresión poética nueva y se inicia la experiencia de voz colectiva que comparte una historia común, la cual encuentra continuadores en poetas de muy distintas tendencias tales como los poetas revolucionarios, los poetas guerrilleros, y los poetas más contemporáneos caribeños como Nancy Morejón, Raúl Gómez Jattin en Colombia o narradores como Ana Lydia Vega de Puerto Rico. Estos poetas, sin ignorar las dimensiones internacionales del conflicto político y social, han vuelto a una perspectiva que incluye su intimidad, su medio ambiente cercano, su nación, mientras que, como expresan González y Treece, “Guillén localizó la fuente de la relación de desigualdad en el área internacional, y los protagonistas de esas relaciones fueron definidos como las naciones oprimidas versus el imperialismo,” lo cual cambió la percepción “la dinámica central de su propia sociedad.” Por otro lado, se apartó de cualquier explicación racial y de la definición de clase, a partir de West Indies Ltd (129).
Como se habrá notado, entre las generaciones de las últimas décadas posteriores a Guillén, hay algunos de largo alcance. Aunque hay que tener en cuenta, que con excepción de Dalton, Castillo y Heraud, los otros son todos poetas vivos con su obra en proceso y, además, se enfrentan a una realidad menos optimista, con menos esperanzas, sin asideros en los grandes discursos unitarios, arborescentes y absolutos. Por esta razón, vuelven a mirar adentro. Creo que los grandes trabajos poéticos, presentes y futuros, no tienen que ser necesariamente radicales. La sola idea de progreso ha sido mandada a recoger desde la década de los 80s. Pero hay una continuidad de la poética guilleniana y caribeña y una apertura sobre todo en el campo femenino.
Notas
La poesía negroide de américa. Citada por Ismart. P. 1. Por su parte, el propio Ismart ubica a Guillén dentro del contexto de los poetas dela negritud encabezados por Aimé Césaire y lo califica como “the first and foremost a West Indian or Caribbean poet… the West Indian character owes its distinctiveness to the African cultural heritage…” 2
2 En 1898 en la guerra entre España y EEUU, aquélla perdió a Cuba, Puerto Rico y las Filipinas.
3 En la Revista Avance, órgano vanguardista, se publicaron artículos relacionados con las revoluciones, Rusa y Mexicana. Al Grupo Minorista pertenecieron, además de Guillén y Carpentier, Juan Marinello, Mariano Brull, Mugen Florit, Emilio Ballagas, Ramón Guirao, Zacarías Tallet, Regino Pedroso, Dulce María Loynaz, Félix Pita Rodríguez.
4 Isidore Smart, en su obra Nicolás Guillén: Popular Poet of the Caribbean, lee la poesía de Guillén a través del filtro “West Indian”, o antillano. Se basa en la idea de que la influencia africana predomina en la cultura antillana y por lo tanto esta es la característica esencial de la poética de Guillén (2,5).
5 Se refiere al níspero tropical que es de color marrón y de un sabor muy dulce, a diferencia del níspero europeo que es amarillo y agridulce.
6 Son es la palabra que designaba en el Siglo de Oro la composición bailable. En Cuba el Complejo del son fue el más popular. Canto y ritmo posee una introducción y final instrumental y dos secciones; un tema del solista y un estribillo de coros con cuatro compases. Se acompaña con tiple o tres. El estribillo servía para controversias entre cantantes. Originario de Santiago de Cuba, era usado por los serenateros.”El son refleja el alma cubana, es música mulata, una mezcla de África y de Europa. En sus sincopados ritmos y enfáticas repeticiones, se refleja nuestra alma” (Guillén, Obra poética, 62).
7 Tanto Guillén como Neruda, Vallejo y Paz escribieron poemas motivados por el dolor que les causó la Guerra Civil española. Ver bibliografía.
8 Algunos de estos poemas han sido recogidos en varias antologías. Aquí estoy citando de la antología titulada. Nicolás Guillén. Summa poética. La referencia completa está en la bibliográfía.
9 Algunos críticos han querido ver en la “Elegía cubana” una prefiguración de Fidel Castro, pero si se lee cuidadosamente el poema se notará que es una interpretación forzada.
10 Jesús Menéndez fue un negro combatiente comunista. Su gestión, según Angel Ugier, fue capaz de mermar las utilidades de la United Fruit Company y de otros monopolios, para lograr una mejora en el salario y condiciones de vida de los cortadores de caña. Wall Street planeó su eliminación por estas acciones. (Ugier XXVI).
11 “En algún sitio de la primavera. Elegía” fue publicado inicialmente en 1966 en la Habana, por el propio Guillén, en una edición de sólo once ejemplares. Es un poema en el cual el hablante lírico se dirige a un tú para expresar su dolor y su reproche ante el abandono de la mujer amada. El original está ilustrado con un dibujo de Portocarrero y un texto musical de Argeliers León. Este poemario fue publicado por segunda vez en una edición bilingüe con el título New Love Poetry, traducido y editado por Keith Ellis. Ellis afirma que este poemario fue escrito después de la ruptura con Sara Casal, a quien Guillén dedicó el manuscrito (original de las once copias del poemario), y la única grabación que el poeta hizo de la lectura de estos poemas. Este volumen permaneció desconocido hasta que Sara Casal le dio este manuscrito a Keith Ellis, para que lo presentara al mundo.
La tercera edición facsímil la realizó la Universidad de Castilla de la Mancha con una introducción de Matías Barchino, para el Congreso Internacional “Nicolás Guillén: Hispanidad, vanguardia y compromiso social”. Al parecer el texto aparecerá próximamente en las obras completas como parte de Elegías.
12 En este poemario, Tulio Mora recrea la historia de Perú, desde los tiempos precolombinos hasta la década de los noventa del siglo XX, dándole voz a los protagonistas.
13 Similar diseño general se reencuentra en Darcy Ribeiro, quien atiende especialmente a los procesos de mestización trasculturadora: Pueblos-Testimonio (mesoamericanos y andinos); Pueblos-Nuevos (brasileños, grancolombianos, antillanos y chilenos) y Pueblos-Transplantados (rioplatenses) (Rama 59).
14 Sobre la palabra híbrido, tan de moda hoy, el poeta peruano Tulio Mora me aclaraba recientemente: “hace 65 años un escritor arequipeño, radicado en Puno desde su infancia, Gamaliel Churata, en su introducción a su gran libro El pez de oro, injustamente olvidado hasta ahora, dice que Huamán Poma inaugura un discurso ‘híbrido’ desde el punto de vista textual, concepto que Churata traslada al hombre andino de su momento. Me ha sorprendido mucho que un estudioso posmoderno como García Canclini, use el mismo concepto para definirnos a los latinoamericanos.” (Carta de Tulio Mora a Consuelo Hernández, 2001). En cuanto al concepto de heterogeneidad aplicado a los estudios culturales fue Antonio Cornejo Polar quien lo introdujo como base de su enfoque teórico de la literatura Andina.
15 Es también García Canclini, quien diferencia la multiculturalidad o heterogeneidad en EEUU de la latinoamericana. En EEUU persiste el concepto “separatista de los grupos étnicos”, en sus registros y en las políticas, escindiendo los grupos en etnias, ciudades, regiones y barrios. Mientras que en América Latina, los proyectos modernos se han propuesto una integración, lo cual ha llevado a “no pensar la heterogeneidad” para incluirla en un proyecto forzado de integración nacional. Aunque reconoce “el alto costo de grandes injusticias” (García Canclini 135-136).
16 Poesía exteriorista: “…poetry created with the images of the outside world, the world we see and touch…Exteriorismo is an objective poetry, narrative and anecdotal, composed of the elements of real life and with concrete things, with proper names and precise details and accurate data and figures and facts and popular sayings.” (Cardenal, citado por Gónzalez and Treece 288-289)
17 El caso de Heberto Padilla, ilustra algunas de las contradicciones centrales de la relación del artista con el estado. Ganador del Premio Casa de las Américas en 1967 con Fuera del juego, el cual se publicó con un prefacio de La Unión de Escritores Cubanos en el que denunciaba al poeta por su rechazo a la Revolución y su queja de que su libertad creativa había sido coartada. Esta nota sobre Padilla me parece oportuna porque, según Díaz Martínez, Guillén jugó un papel importante y vivió el proceso, pero guardó silencio. ( INTI 158). Este caso tan desafortunado dejó claro que el estado estaba contra la autonomía poética que reclamaba Padilla, y que era diferente servir al estado y servir a la revolución. No servir al estado autoritario era ser elitista.
18 Ver Falsas crónicas del sur, en el cual la autora recrea sucesos y personajes de la historia y la tradición oral del Puerto Rico. Igualmente, la base de sus cuentos es la historia y la cultura de la sociedad caribeña, las cuales ella recrea con una fuerte dosis de humor y crítica.
19 Traducción mía del siguiente texto: “Even though she produces politically committed poems, she also insists in keeping one foot in metaphysical camp of hermenticism and cosmopolitanism….[For her] hermeticism has multiple meanings and does not necessarily imply an antirevolutionary aesthetics” (Foley 1).
20 Traducción mía. Texto original: “it is the center of my ideas, my formation, my feelings. In my home, in spite of everything, I found all the elements which I would later on deal with in my poetry and my essays.” (Abudu 37).
21 Traducción mía de estas líneas: ” how refreshing and almost unheard to read the poems of a Black Woman who is at peace with her country.”
22 Traduccción mía de: “Sometimes, I work with painters or singers and we put on a show. They paint or sing, I read my poetry, and we blend it into a harmonious show. That kind of thing is as important to me as publication…” (DeCosta-Willis 11).
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